Dentro
del ritmo frenético y de la multitud que nutre una ciudad como
Madrid, es imprescindible conocer los parques y las zonas en las que
poder respirar aire fresco y olvidar, por un rato, los coches y el
ruido. Por ello, el Parque del Oeste es uno de los rincones con más
encanto de todo Madrid.
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Ubicado
en el distrito de Moncloa, en su interior lo cruzan, el Paseo de
Ruperto Chapí, el Paseo de Camoens y C/ Francisco y Jacinto
Alcántara.
En
la zona norte y más antigua del parque se acentúa el carácter
paisajista del parque, discurriendo en una ría artificial de unos
600 m de longitud.
Es
imprescindible conocer y disfrutar de la variedad en su vegetación,
destacando la singular población de coníferas. Si paseamos con
calma por las entrañas del parque, podemos destacar la presencia de
un cedro, "el Abuelo" (Cedrus atlántica), catalogado como
árbol singular, dos ejemplares de Sophora "péndula", un
majestuoso Ginko, las choperas de Populus nigra y las plantaciones en
el borde la ría de Corylus, Cornus, etc..
Además
de la flora que nutre el parque, podemos disfrutar de una fauna
característica. Al final del paseo de Plátano se pueden contemplar
diversas especies de aves en el Centro de Avifauna, tales como Tarro
canelo, Herrerillo común, Carbonero común, Gorrión molinero, Mirlo
común, etc.
Las
ampliaciones del Parque de Príncipe Pío y de Ferraz, difieren de la
tipología paisajista del diseño original del parque, desarrollando
trazados más actuales.
A
continuación vamos a ahondar un poco en su historia y cómo ha ido
evolucionando hasta llegar a nuestros días.. La obra comenzó en
18931
y
quedó inaugurada la primera fase en 1905.
Esta fase comprendía una superficie aproximada de 87 Hectáreas
entre las actuales calles de Moret, y Séneca, más un Paseo de
Coches, hoy Paseo de Camoens
En
1906 continúan las obras de la segunda fase, llegando hasta el
Cuartel
de la Montaña (actual
ubicación del Templo
de Debod).
Se extendió en paralelo al paseo
del Pintor Rosales,
sobre antiguas escombreras.
Durante
la Guerra
Civil el
parque del Oeste se convirtió en campo
de batalla de
la
batalla
de la Ciudad Universitaria,
abriéndose trincheras y construyéndose búnkeres que todavía hoy
se pueden ver en su extremo norte.
Una
vez acabada la guerra, Cecilio
Rodríguez,
responsable de los parques municipales, se encargó de su
reconstrucción, que duró hasta finales de los años cuarenta. Se
respetó el carácter paisajista, el tipo de plantación y el trazado
de los caminos.
Durante
los años 1956 y 1973 se amplió, ocupando los terrenos del Cuartel
de la Montaña,
construyéndose La Rosaleda y el parque
de la Montaña,
ubicando en él el Templo
de Debod.

En
definitiva, el Parque del Oeste es mi rincón favorito de Madrid por
su tranquilidad y su amplio espacio para realizar actividades como
correr, pasear o ir de picnic. Además, es un lugar en el que
disfrutar de una riqueza en flora y fauna que se refugia en su
interior, aislándose del ruido y la multitud. Es un sitio con
encanto, un perfecto lugar para perderse.
Transporte
más próximo:
Metro:
Moncloa (línea 3 y 6) , Plaza de España (línea 2, 3 y 10)
y Príncipe Pío (línea 6 y 10)
Bus:
21, 46, 74, 160, 161, A
Cercanías:
Príncipe Pío
Manu.
Cercanías:
Príncipe Pío
Manu.

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